Las 4 claves para respirar en natación

Las 4 claves para respirar en natación

Creo que puedo decir sin miedo a equivocarme que conozco la razón principal por la que la mayoría de aficionados acude a profesionales del deporte de la natación para mejorar su técnica. Aunque la velocidad y la eficiencia en natación larga distancia lleva a muchos nadadores a interesarse por Total Immersion, sin duda alguna, de todos los puntos técnicos de la brazada, el que más demandan curso tras curso es el de la respiración en natación.

Son varias las razones por las que respirar en natación con soltura puede convertirse en un problema realmente agobiante, pero por lo general el origen está en una concepción equivocada de la natación. Mucha gente se aproxima a este deporte desde la misma perspectiva que la carrera a pie o el ciclismo y, ciertamente, es un error.

 

El agua, un medio extraño

Somos mamíferos terrestres, hace millones de años que nuestros antepasados abandonaron el agua. Hemos de considerar por lo tanto que no todo aquello que nos es útil en tierra nos tiene que servir en el agua. A día de hoy el medio acuático nos es realmente extraño, podríamos enumerar algunas de las razones más importantes que marcan la diferencia en el campo de la natación.

La gravedad juega un papel diferente.

Nuestro aparato locomotor ha evolucionado para erguirse en contra de la gravedad. El ser humano ha desarrollado un fortísimo sistema muscular que invierte gran cantidad de energía en mantener en posición vertical el complicado y resistente sistema óseo al que se ancla. Somos animales terrestres “diseñados” para la verticalidad y en nuestro día a día, para tomar la posición neutra, hemos de activar muchísimos músculos.

Cuando nos sumergimos en el agua todo lo que hemos asimilado en tierra tras millones de años de evolución no sirve para nada; pasamos de la verticalidad a la horizontalidad y de tener que tensar músculos de espalda, abdomen y piernas a vernos obligados a confiar en nuestra capacidad de flotación.

Principio de Arquímedes:«Un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido en reposo, recibe un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del volumen del fluido que desaloja»

El empuje ejercido por el agua puede llegar a compensar la fuerza de atracción gravitatoria contra la que estamos acostumbrados a luchar en tierra, así que podemos decir que el agua es nuestro aliado. Hemos de confiar en ella además de sacar provecho y controlar nuestra flotación.

 

Rozamiento del agua.

Efectivamente, tienes que confiar en el agua para tu flotación. Pero igual que te ayuda podemos decir que el agua también es tu peor enemigo: es un medio casi 900 veces más denso que el aire. Cuando corremos  el rozamiento de la atmósfera es tan mínimo que generalmente su influencia en la ecuación de la velocidad es prácticamente despreciable. En cambio el rozamiento del agua en la natación no sólo no es despreciable, si no que es el elemento principal por el que no puedes avanzar.

Este rozamiento está causado por las colisiones de nuestro cuerpo con las partículas del fluido, que deben ser apartadas para que podamos desplazarnos por él.

Este rozamiento depende:

  • De la densidad y la viscosidad del agua.
  • De la forma que adoptemos.
  • De la velocidad a la que nos desplacemos.

La fórmula matemática de la fuerza de rozamiento para el agua puede ser muy complicada. En el caso que nos ocupa puede hacerse la aproximación de que la fuerza de rozamiento es proporcional a la velocidad:


En ese caso se conoce la ley para el rozamiento como ley de Stokes
 

Esta idea, aparentemente tan simple, implica que si queremos movernos un poco más deprisa deberemos hacer algo para contrarrestar el considerable aumento de la fuerza de rozamiento. En otras palabras: mientras que en carrera un aumento de la potencia aplicada refleja un aumento más o menos proporcional de la velocidad, en el agua la fuerza de rozamiento hace que un aumento considerable de la potencia no implique un incremento de la velocidad ni mucho menos proporcional.

Generalmente esto tiene como consecuencia que para intentar aumentar nuestra velocidad en el agua aumentemos descontroladamente la frecuencia de brazada y es cuando aparecen movimientos ineficientes que hacen que tu control de la respiración prácticamente desaparezca.

H2O vs. O2

En tercer lugar algo muy evidente pero no menos importante: el ser humano no puede respirar en el agua. Necesitamos sacar nuestras vías respiratorias fuera de este medio para inhalar aire. La simple sensación de tener la cara sumergida unos centímetros por debajo de la línea de la superficie puede despertar fobias mucho más habituales de lo que pensamos. Uno de los pilares fundamentales de la natación Total Immersion es la relajación en el agua por lo que tener dominadas estas sensaciones es necesario si queremos nadar eficientemente.


 

CONSEJOS PARA RESPIRAR EN NATACIÓN CROL

 

1. POSICIÓN DE LA CABEZA

Es un fundamental una posición de cabeza alineada con el cuerpo. Con ella podemos controlar nuestra posición de alineamiento en el agua, relajar nuestras cervicales y ayudar a una respiración más controlada y relajada.

 

2. EQUILIBRIO EN EL AGUA

Trabajar la posición en el agua es determinante para el avance aunque muchos nadadores lo pasen por alto. Adoptar una postura u otra en el agua, además de para avanzar, nos permite controlar nuestro equilibrio. Así, mientras no tengamos que respirar nos podría dar igual ir unos pocos centímetros más o menos sumergidos, pero a la hora de salir a respirar es fundamental que tengamos una muy buena referencia de dónde está la superficie. Es entonces cuando esos centímetros de más o menos profundidad juegan un papel importantísimo.

 

3. “TRAGAR” AGUA NO SIGNIFICA NO RESPIRAR.

Te voy a contar algo que no sé si sabes: hasta los nadadores más experimentados “tragan” agua en sus sesiones de natación. Pero esto no quiere decir que no respiren cómodamente. Cuando un nadador tiene control sobre su respiración y sobre su brazada su objetivo principal a la hora de inhalar es hacerlo con la boca lo más cercana a la superficie para variar lo menos posible su hidrodinámica. De hecho la comisura del labio está en contacto o incluso por debajo de la superficie del agua. Estar en este límite implica que ante cualquier perturbación del agua o fallo milimétrico algo de agua se cuele en la boca. Esto no impide que la bocanada de aire sea efectiva y ni mucho menos que ese agua la inhalemos. Cuando respires y algo de agua caiga en el interior de tu boca no caigas en pánico, seguramente sea una cantidad muy pequeña que si estás relajado podrás mantener a un lado en tu cavidad bucal mientras respiras y soltarla cuando la boca vuelva bajo el agua.

4. LUCHA CONTRA TUS INSTINTOS.

Tal y como hablábamos el agua nos es un medio extraño quehace que surjan nuestros instintos de supervivencia. Intenta luchar contra ellos, la mejor manera de hacerlo es relajar cuerpo y mente. Para ello nuestro mejor consejo es que cambies tu forma de entrenar. Cuando tus sesiones de natación consisten en hacer largos y más largos sin control es cuando surgen y refuerzas los vicios aprendidos. Te invitamos a que pongas toda tu concentración en cada brazada. Esto implica que vas a tener que cambiar esfuerzo físico por esfuerzo mental y que al principio tendrás que hacer repeticiones de muy pocas brazadas, pero créeme: es la manera de conseguir empezar a respirar cómodamente .

 

¡Disfruta la natación!

 

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