La única manera de nadar más rápido.

La única manera de nadar más rápido.

“Nadar más rápido”, “Mejorar tus marcas de triatlón”, “Entrenar la fuerza en natación”, “Entrenar la resistencia en triatlón”, “Supérate”… todos son conceptos que rodean el mundo del deporte de la natación y el triatlón. Miles de empresas deportivas invierten millones y millones de euros en hacer llegar este mensaje a los deportistas a través de sus campañas de marketing. Este bombardeo publicitario, como muchos otros, intenta evitar que pienses: busca imponer la idea de que más duro, más esfuerzo, más sudor es mejor. Si aplicas estos consejos publicitarios a la natación puede que consigas mejoras efímeras (sobre todo si no la has practicado antes), pero estas mejoras tendrán muy poco recorrido: pronto empezarás a sentir que has tocado techo y tus marcas no variarán por mucho sigas esforzándote día a día. De pronto las mejoras desaparecen y lo que empiezan a aparecer son lesiones, dolores, sobrecargas… “¿No se supone que la natación es buena para las lesiones?”, “Si no soy un nadador de élite, ¿cómo es que tengo los hombros lesionados?” y para colmo “El año pasado en mis entrenamientos nadé más kilómetros y más duro que nunca pero luego en las pruebas mi marca no mejoraba.”

Muchos deportistas han asumido un combo inseparable a  sus entrenamientos deportivos: no mejorar y estar perpetuamente al borde de la lesión. En este pequeño artículo vamos a contarte  cómo hacer que de verdad tu natación mejore en velocidad, resistencia y, lo más importante: evitando lesiones.

¿Esperas resultados diferentes aunque sigues entrenando igual?

¿Cuánto ha mejorado tu natación en los últimos años? Si la mejora ha sido mínima quizá deberías plantearte un camino distinto que te haga mejorar más y más rápido. Ese camino siempre existe, lo único que tienes que hacer es pararte a analizar tu natación y decidir, de entre todas las opciones cuál es la que realmente aportará mejora a tu brazada.

Muchos nadadores llegan a la piscina con una forma física de muy alto nivel: un metabolismo rápido, eficaz y resistente; una capacidad pulmonar impresionante y una fuerza bien ejercitada. Pero con todo, sus marcas en el agua son mediocres y conseguidas a base de mucho sufrimiento. Aún así, siendo conscientes de que algo falla, siguen empeñándose en nadar por el mismo camino.

El agua es 880 veces más densa que el aire. Pretender entrenar igual atletismo o ciclismo que la natación es un concepto que tienes que desterrar de tu cabeza si realmente quieres mejorar. La natación es otro concepto. Estás en otro medio y aquí la física manda con sus leyes particulares.

Para cambiar los resultados cambia tu manera de practicar la natación.

Si sigues leyendo este artículo es porque tienes verdadero interés en mejorar tu natación. Puede que hayas invertido horas y horas nadando sin otras motivaciones que tiempo y esfuerzo. Te ofrecemos otra manera de enfocar tus prácticas de piscina.

Desde hace mucho tiempo intentamos involucrar a nuestros alumnos en los cursos de Total Immersion en la idea de ser mejores nadadores. La mejor manera de conseguirlo es convertir tus entrenamientos en un verdadero laboratorio de pruebas. Las personas más eficientes, sea cuál sea la tarea que desempeñen (deporte, danza, música, conferencias…) todas, para conseguir mejoras, alternan constantemente entre dos zonas de trabajo: la zona de aprendizaje y la zona de actuación.

Zona de aprendizaje

La mayoría de entrenamientos que llegan a los nadadores y triatletas intentan convertir cada sesión en una pequeña competición en la que el objetivo es el agotamiento. Variar los niveles de intensidad y los descansos un día tras otro con el único objetivo de levantar la mirada desde el agua hacia el reloj y esperar que poco a poco  la marca baje parece desarrolle una mejora consistente.

Te invitamos a que plantees un nuevo territorio de entrenamiento: la zona de aprendizaje. Esta zona es aquella cuyo principal objetivo es mejorar. En ella hemos de centrarnos en aquello que aún no dominamos. Ser conscientes de nuestros puntos de mejora y trabajar deliberadamente sobre ellos. Cuando estamos en esta zona esperamos y deseamos equivocarnos, la mejora solo surgirá cuando al aparecer estos errores probemos nuevas maneras de solventarlos.

Para poder mejorar realmente en esta zona hemos de ser capaces de aislar en nuestro laboratorio el objetivo de cada práctica. Llevando nuestra concentración a un nivel alto de desafío, aislando una faceta muy concreta de nuestro nado, conseguiremos desarrollar nuevas habilidades. Esto implica ser capaces de dividir nuestra brazada completa en pequeñas parcelas que podamos mejorar de manera individual y que a base de repeticiones y ajustes seamos capaces de integrarlas en nuestro nado completo.

Zona de actuación

Se trata de la zona en la que ponemos en práctica todo lo aprendido. Cuando entramos en esta zona nuestro objetivo es bien simple: hacerlo lo mejor posible. No olvidemos que desta zona luego tendremos que volver a la zona de aprendizaje y tenemos que ser capaces de llevar un aálisis real, técnico y minucioso. No nos valen los tiempos como única conclusión: ¡ese sería el camino simple, puedes hacerlo mucho mejor!.

Cuándo estar en cada zona

La mayoría de los deportistas pasan su tiempo en en la zona de actuación. Creen ser lo suficientemente “buenos” y por lo tanto ya sólo les queda repetir una y otra vez lo que ya es “inmejorable”. Dejar de pensar así y asumir que siempre puedes mejorar hará que desarrolles tu nado por encima de lo que tú mismo imaginabas.

Te recomendamos que permanezcas en zona de aprendizaje más del 80% de tu tiempo. Esto hará que mejores y te dará una capacidad de análisis mucho mayor para tu zona de atuación.

Este post inspirado una charla magistral de Eduardo Briceño  y que nos hizo llegar Terry Laughlin.

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